domingo, 31 de agosto de 2014

La oscuridad. Hay personas a las que les da miedo la oscuridad, para mi la oscuridad es mi mejor aliada, alomejor se debe a mis raíces, por eso de ser un ángel de la oscuridad, ángeles caídos así nos llaman. La luz nos molesta, las personas puras lo hacen. Los caídos vivimos en la Tierra condenados a vagar por ella eternamente, realmente por mi parte yo no lo llamaría "condena" me encanta eso de ser inmortal, puedo hacer lo que quiera cuando quiera, soy una caída, condenada a vivir para siempre con una apariencia de una humana de 18 años pero que en realidad tiene más de 200, para los humanos puede que esa sea una edad realmente elevada, pero para los ángeles no, soy joven para ellos, una adolescente que recién esta comenzando a vivir, lo que me hace gracia porque en la vida de los humanos he vivido muchas cosas, guerras y conflictos entre ellas, amores y desamores...tantas cosas, creí haberlo vivido todo hasta aquel día en el que él entro por la puerta de clase.

-Aléjate de mi- dije deshaciéndome de su agarre.
-No, no lo haré - dijo volviéndose a acercar .
- De verdad eres como un grano en el culo ¿Es que no entiendes? 
- ¿Entender el qué? ¿Qué tienes miedo? -dijo peligrosamente cerca.
- ¿Miedo yo? -reí sarcásticamente- tú querido, eres el que tendría que tener miedo.

El azul de mis ojos se tornaron negros, lo empuje y él cayo al suelo, no deje que reaccionara y antes de que dijera nada, le deje ver mi alas, mis enormes y negras alas.

- ¿Pero qué...-dijo antes de que lo interrumpiera.
-¿Ahora quien es el que tiene miedo? -dije mirándole de una forma que a cualquiera le hubiera asustado.